Autoprogettazione

La historia narra que en los años 50, Enzo Mari - un artista y diseñador italiano - se dio cuenta que los muebles de producción masiva estaban desviando el gusto de la gente por la calidad y lo hecho artesanalmente. Fue entonces que comenzó a desarrollar diseños simples que ayudaran a las personas a reconectarse con la idea de cómo se hacen las cosas. En una exhibición en 1974 decidió regalar unos simples folletines donde entregaba instrucciones detalladas para hacer muebles básicos con un martillo, clavos y listones de madera de pino. Todos estaban invitados a hacer los muebles, o variaciones de ellos, y a enviarle una foto del resultado (bastante moderno, no?). Este folletín era “Autoprogettazione”, ahora un libro de culto, donde se encuentran las instrucciones para hacer nueve mesas, tres sillas, una banca, una repisa, un armario y cuatro camas. Inclusive, al final, el libro traía un sticker que decía "Producto original" para que las personas se lo pusieran a sus muebles autoarmados.
Enzo Mari democratizó el diseño, hasta ese momento, exclusivo solo para las élites.





En el servicio público hace falta algo así. Democratizar el conocimiento, sacarlo de solo unos pocos para entregarlo a la comunidad y desarrollar en conjunto ideas y soluciones. En un ambiente lleno de egos, de andar demostrando quién es el más especialista de todos, de quién tiene más poder, se hace urgente el abrir las puertas y eliminar las barreras que determinan la increíble departamentalización existente en el sector. Esta segmentación o separación de los distintos nodos que constituyen el sistema de salud, no hace sino generar una serie de demoras en la atención de pacientes, múltiples reprocesamientos, pérdidas de eficiencia y calidad de servicio

En un ambiente altamente complejo, las soluciones innovadoras solo son posibles en espacios de colaboración, confianza y co-creación. Para ello, es fundamental el abrir el conocimiento. Permitir que otros sean parte del desarrollo, debate e imaginación de nuevas ideas. Pero claro, eso conlleva liberarse de las ataduras, de los puestos de trabajo que parecen más cargos nobiliarios que otra cosa o dejar de ser seres superiores - casi dioses - en donde los pacientes tienen la "suerte" de ser atendidos por nosotros. Pero perdón, aquí las personas - los pacientes - son lo realmente relevante y éstas deben estar al centro de la estrategia. Del mismo modo, la innovación tiene mucho que ver con buscar nuevas respuestas a viejos problemas y eso no es posible estando enclaustrado en uno mismo.

Y tú?, estás dispuesto/a a abrir tus conocimientos y experiencias a otros para mejorar la salud pública?

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